Si ya has decidido eliminar este verano de tu bolsa de playa los filtros químicos te preguntarás por que los que apostamos por la cosmética econatural insistimos tanto en que los filtros físicos utilizados en los solares sean sin nanopartículas. Como siempre, las normativas van siempre por detrás de las evidencias científicas y en este tema, del que todavía hay un gran desconocimiento de los efectos a largo plazo, no iba a ser menos.

Qué son las nanopartículas?

Son pequeñísimas partes de una sustancia, de diámetro entre 1 nm (la millonésima parte de un mm) y 100 nm. En cosmética, y en concreto en los protectores solares se emplea la nanotecnológia para micronizar los polvos minerales (Dióxido de Titanio y Óxido de Zinc) para que se extiendan más fácilmente y no dejen película blanca.
El problema es que con la disminución del tamaño de partícula puede aumentar la capacidad de penetración de éstas por la piel (su tamaño les permite entrar a través de los poros) o de ser inhaladas (con los sprays), llegando a los pulmones donde pueden causar daño tisular.
Al ser una tecnología muy reciente y no hay todavía estudios a largo plazo cuanto a su absorción a través de la piel. En esta publicación del 2017 concluyen:

“La mayoría de los estudios sugieren una mínima penetración de la piel y poca o ninguna exposición sistémica. Sin embargo, los estudios también han demostrado que el tamaño, la forma, la carga, las propiedades de la superficie y el vehículo / disolvente de las nanopartículas, así como la elección de las especies animales, son determinantes importantes en cuanto a si las nanopartículas atraviesan la barrera lipídica limitante de la velocidad del estrato córneo. Se necesitan estudios in vivo a largo plazo en animales o humanos porque los sistemas in vitro y las diferencias en las especies animales proporcionan limitaciones para una comprensión completa de la penetración de las nanopartículas a través de la piel”

Qué dice su normativa?

La EWG fue la primera que alarmó en EEUU sobre el peligro potencial de las nanopartículas en los fotoprotectores, aunque siempre, dice, son mejores los filtros físicos aún en nanopartículas que los químicos. La Comisión Europea ha publicado un informe sobre la seguridad del óxido de zinc nano donde no se demuestra la penetración de las nanopartículas de óxido de Zn a través de la piel pero sí hay constancia de daños tisulares en pulmón e intestino al penetrar por inhalación o ingestión. La conclusión es que las permiten hasta un máximo de un 25% de concentración en la fórmula.
Lo mismo ocurre con el dióxido de titanio (Informe UE 2014) pudiendo llegar a tener los mismos indeseables efectos al inhalarlo o ingerirlo. Además, existen varios estudios (PubMed)  (PubMed) en los que se ha expuesto a ratas embarazadas a altas dosis de nanopartículas  de TiO2 y les ha producido malformaciones fetales.

Para la tranquilidad de los consumidores la nueva normativa exige a los fabricantes que indiquen en el INCI de los productos si contienen nanopartículas poniendo al lado del ingrediente “nano”. Pero por otro lado los legisladores no han determinado aún el método a emplear en la medición de las partículas pues no han regulado el proceso de medición.

Nuestro consejo

Con todo esto, y sabiendo los efectos nocivos (estos sí demostrados) de algunos filtros químicos, parece que la opción más recomendable son los fotoprotectores con filtros físicos a ser posible sin nanopartículas.

Alga Maris y Bema son dos ejemplos de fabricantes que utilizan filtros físicos sin nanopartículas en la composición de sus solares reforzando el efecto protector de la radiación solar con aceites vegetales y extractos de algas antioxidantes…ingredientes de lujo para lucir este verano el bronceado más saludable!!

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